El alcalde Bloomberg habla de los valores que han conformado a la Ciudad de Nueva York y guiarán su futuro

December 5, 2013

El alcalde Bloomberg habla de los valores que han conformado a la Ciudad de Nueva York y que guiarán su futuro

A continuación se ofrece el discurso pronunciado por el alcalde Mayor Michael R. Bloomberg esta mañana en el desayuno de Association for a Better New York en el hotel Brooklyn Marriott:

"Permítanme empezar corrigiendo al señor Rudin, un error que cometió.  La verdad del asunto es que todas las cosas que enumeró fueron hechas por esas personas que se pusieron de pie y los demás 290,000 empleados de la Ciudad.  Eso es realmente cierto.

"Solo tuve la suerte de estar aquí y trabajar con ellos en un momento de un punto de inflexión en nuestra ciudad.  Pero ellos son los que han hecho a esta Ciudad lo que es, y la mayor parte de la fuerza laboral de la Ciudad continuará hasta la próxima administración, y no podría estar más optimista en cuanto a esta Ciudad en el futuro.

"Permítanme empezar diciendo — obviamente — gracias, y gracias a Bill por esa amable introducción y toda su estupenda labor aquí en ABNY.

"El padre de Bill — Lew, a quien tuve el privilegio de conocer — creó ABNY como una especie de mesa de cocina para los neoyorquinos preocupados por asuntos cívicos.  Durante 41 años ha estado uniendo a gente, siempre con comidas, para hablar sobre la vida en nuestra ciudad — y los retos que enfrentamos.

"La primera vez que hablé en un desayuno de ABNY fue casi 12 años atrás, en febrero de 2002.  En esa ocasión nos reunimos apenas a unas cuadras del lugar del World Trade Center para discutir los desafíos futuros.

"Y más tarde en ese año, en otro desayuno de ABNY, presenté nuestra visión para la reconstrucción del Bajo Manhattan.  Esa visión — de una vecindad llena de nuevos residentes, negocios, parques y escuelas, artes y culture ha cobrado vida, creo que es justo decirlo, en una forma espectacular.

"Hoy, la comunidad de Downtown tiene más residentes y negocios que el 10 de septiembre de 2001, y la sabiduría popular seguramente no predijo eso.  El renacimiento del Bajo Manhattan, creo, es emblemático de la labor que hemos realizado para dar nueva vida — y empleos — a vecindarios en los cinco condados.  Y creo que es justo decir que en ningún sitio son los resultados más visibles que justo aquí en Brooklyn.

“Nuestras escuelas está mejor que nunca: Las tasas de graduación de secundaria han aumentado en 42 por ciento, y las tasas de deserción escolar han sido reducidas en 52 por ciento.

“Nuestra ciudad es más diversa que nunca ― con un récord de población. De hecho, por primera vez en más de 60 años, más gente se está mudando a la ciudad que las que están yéndose. Y como resultado de todo esto, nuestros vecindarios son más fuertes que nunca.

“Por supuesto, nada es perfecto ― muy por el contrario. Aún enfrentamos grandes retos ― y siempre lo haremos. Pero creo que es justo decir que nunca hemos estado en una mejor posición para atender esos desafíos.

“Los niños que están naciendo hoy en nuestra ciudad están llegando en un punto álgido en nuestra historia ― pero no creo que esté en su cumbre. No creo que la cumbre esté siquiera a la vista ― y esa es la forma como debe ser.

“No hay límites a las alturas que podemos escalar como ciudad. No hay límite al progreso que podemos lograr, no hay fronteras que nos puedan contener ― a menos que ignoremos el riesgo crítico y constante que enfrenta nuestra ciudad.

“Ese riesgo no es una amenaza externa que puede hacernos retroceder ― ya sea el cambio climático o el terrorismo. Ambos son asuntos sumamente serios que debemos continuar enfrentando directamente. Pero el mayor riesgo que enfrentamos, creo, es un tipo más tranquilo de amenaza, uno que a veces es más difícil de reconocer, y conveniente para ignorar: es el riesgo de no permanecer fieles a los valores que hicieron grande a nuestra ciudad, los valores que hacen que Nueva York sea Nueva York.

“Estos no son valores demócratas o valores republicanos. No son valores liberales o conservadores. Son los valores que han definido la historia de nuestra ciudad, y que siempre deben orientar nuestro futuro.

“Nuestra administración ha trabajado para honrar y extender esos valores cada día durante casi 12 años. Y ese, más que nada más, creo, es el legado del que estoy más orgulloso. Es el legado más grande que puedo dejar para mis hijos y nietos.

“Así que ― ustedes estarán preguntándose ― ¿cuáles son estos valores de la Ciudad de Nueva York? Creo que todos tenemos una idea de ellos, los sentimos en nuestros corazones.

“Usualmente no hablamos de ellos ― pero deberíamos, porque ellos nos unen como ciudad, nos inspiran a hacer lo correcto, e incluso cuando es impopular o políticamente difícil, nos guían. Así que esta mañana quisiera hablar brevemente de lo que veo como los valores centrales que han guiado la historia de nuestra ciudad, y que espero que guíen por siempre nuestro futuro.

“Primero, Nueva York debe siempre luchar por ser la ciudad más abierta en el mundo. La Dama que se yergue en nuestro puerto, portando la lámpara de la libertad, es más que un símbolo de la libertad estadounidense. Es la santa patrona de nuestra ciudad.

“Y sus palabras, que nos dio Emma Lazarus, constituyen la oración sagrada de nuestra ciudad: ‘Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestras hacinadas masas anhelantes de respirar en libertad, el desamparado desecho de vuestras rebosantes playas, enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades a mí, ¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada’.

“Esas palabras, creo, siempre deben estar gravadas en nuestros corazones, y esa lámpara de la libertad debe siempre iluminar nuestro camino. Desde nuestros primeros días, hemos sido una ciudad que acoge a gente de todos los países y credos, todas las razas y religiones, todos los puntos de vista y orientaciones.

“Hoy, cuando las personas están enfermas o heridas o piden asistencia, no les pedimos sus documentos de inmigración. Las ayudamos.

“Cuando dos personas se aman y quieren comprometer sus vidas mutuamente, no nos interponemos debido a su género. Les expedimos una licencia de matrimonio.

“Cuando una comunidad religiosa quiere construir un templo en un vecindario en particular, no les decimos que vayan a otra parte. Defendemos su libertad de religión.

“Somos una ciudad ― abierta a todos, con igualdad de derechos para todos. Ese ha sido nuestro pasado ― y debe ser siempre nuestro futuro.

“Nuestra ciudad, fundada sobre la libertad, fue construida en base a la oportunidad: la oportunidad de hallar trabajo y construir una vida mejor. Esa oportunidad ― y la oportunidad de ser recompensados por el trabajo duro ― es el segundo valor central de nuestra ciudad.

“Generaciones han venido a Nueva York con apenas un centavo en sus bolsillos, pero con sus corazones llenos de esperanza y sus manos listas para trabajar. Todos ellos han hecho a nuestra ciudad mejor ― y aún están viniendo, me alegra decir, desde cada rincón del mundo.

“Siempre debemos ser una ciudad que ofrezca oportunidad a aquellos que tienen esperanza, aun si ― especialmente si ― tienen un dominio limitado del inglés o tienen una educación limitada o tienen fojas de vida limitadas.

“Algunas comunidades en los suburbios intentan mantener alejadas a esa gente. Nosotros las acogemos ― porque ellos tienen en sus corazones el Gran Sueño americano.

“A la vez, debemos ser siempre una ciudad que ofrezca oportunidad a aquellos con las mejores destrezas, y las ideas más audaces, para que Nueva York sea siempre una ciudad de la innovación ― el tercer valor central.

“Aquí es donde Robert Fulton construyó el primer buque de vapor comercialmente viable, que transformó la economía global. Lo llamaron ‘La Locura de Fulton’.

“Es donde Samuel Morse desarrolló el telégrafo que revolucionó la industria de las comunicaciones. Es donde un inmigrante llamado Charles Pfizer abrió una farmacia que creció hasta convertirse en una enorme industria farmacéutica que ha salvado innumerables vidas.

“Es donde Alexander Graham Bell abrió los Laboratorios Bell (Laboratories), que reconformó la forma en que vivimos. Y es donde tantos emprendedores jóvenes de tecnología están ahora convirtiendo la última ola de ideas improbables en realidad.

“Dicen que Albert Einstein dijo una vez: ‘Si al principio una idea no es absurda, no hay esperanza para ella’. Debemos ser siempre una ciudad donde lo absurdo sea una virtud.

“Es por ello que lanzamos el concurso de Ciencias Aplicadas (Applied Sciences NYC, en inglés) hace varios años. No podemos empezar a imaginar la tecnología que definirá nuestras vidas dentro de 25 años. Pero podemos empezar a asegurar que esas ideas sean desarrolladas aquí ― y eso es lo que hemos hecho.

“La iniciativa de Ciencias Aplicadas ha atraído a universidades de clase mundial a nuestra Ciudad: Cornell, el Instituto de Tecnología Technion Israel, Carnegie Mellon, la Universidad de Toronto y muchas otras.

“Y junto con loas iniciativas de ciencias aplicadas lanzadas por NYU, Columbia y la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY, en inglés), duplicaremos la cantidad de estudiantes y miembros de facultades de ingeniería en nuestra ciudad, y serán creados cientos de compañías nuevas y miles de empleos nuevos.

“Justo al igual que valoramos la creatividad y la osadía de los emprendedores y tecnólogos, también la valoramos entre los artistas ― y la expresión artística es otro valor central de Nueva York. Es aquí donde generaciones de artistas han encontrado inspiración ― desde Walt Whitman hasta Andy Warhol y Ai Wei Wei.

“Es aquí donde Irving Berlin y George Gershwin rescribieron el libro de canciones de nuestra nación. Es donde el bebop se convirtió en una sensación del jazz, donde nació la generación Beat, donde el renacimiento del folk empezó a volar en el viento, donde nacieron la salsa, el disco, el hip-hop y el punk.

“Es donde Miller y Mailer, Hopper y Haring, De Kooning y di Suvero encontraron inspiración, y es donde Christo y Jeanne-Claude escenificaron acaso la instalación de arte público más exitosa en la historia.

“Durante 12 años, hemos trabajado para promover y fortalecer las artes y la cultura en nuestra ciudad. Esto no solo alimenta nuestro espíritu, sino que alimenta a nuestra economía, y como las artes son un imán que atrae el talento y turistas de todo el mundo, seguimos siendo una capital económica del mundo. Y la capital económica es realmente definida por la cultura ― atrayendo a poetas, pintores, artistas escénicos y de todo tipo.

“La libertad personal, la oportunidad económica, la innovación tecnológica, la expresión artística ― por siglos, estos cuatro valores definieron a nuestra ciudad, y durante 12 años han guiado a nuestra Administración. Pero no están solos. Un quinto valor central es no menos importante: Invertimos en el futuro.

“Nuestros predecesores en el gobierno de la ciudad construyeron el Parque Central cuando gran parte de Manhattan era granjas y bosques. Ellos construyeron líneas del Subway hasta vecindades que aún no existían. Y construyeron túneles de suministro de agua con suficiente capacidad para que la ciudad creciera por generaciones.

“Entonces, en los años ’60 y ’70, el gobierno de la Ciudad dejó de invertir en su futuro. Uno de nuestros valores centrales fue abandonado ― y pagamos un precio terrible por ello.

“Durante los últimos 12 años, hemos invertido en el futuro, una prioridad no negociable. Casi estamos listos para inaugurar una nueva extensión del metro ― la primera extensión financiada por la Ciudad en más de 50 años.

“También hemos creado sistemas completamente nuevos de transporte público: el Ferry del East River y Citi Bike, y nuevos taxis. Y hemos llevado servicio de taxis a áreas fuera de Manhattan, algo que la Ciudad había estado intentando hacer desde la administración Lindsay.

“Hemos creado más de 800 acres de terrenos nuevos para parques, gran parte de ello al sanear áreas descuidadas de nuestro litoral. Hemos construido y preservado suficiente vivienda asequible para albergar a toda la ciudad de Atlanta ― y un poco más. Hemos mejorado la calidad de nuestro aire y nuestra agua ― a la vez que hacíamos a nuestra ciudad más resistente al cambio climático.

“Y cuando pienso en la ciudad que mi nieto llegará a conocer como adulto, pienso en todos los proyectos a los que aún les falta años o incluso décadas para completar: Al 3er Túnel de agua le falta trabajo; Hudson Yards; Willets Point; el recinto de Ciencias Aplicadas en la isla Roosevelt; Governors Island; el Arsenal de Kingsbridge (Armory); el Parque del Puente de Brooklyn; el parque Fresh Kills; la Rueda de la fortuna de Staten Island; Hunters Point South; las barreras contra marejadas propuestas por nuestra Iniciativa especial para la reconstrucción y adaptación ― y la lista podría seguir y seguir.

“No estaré aquí para inaugurar esos proyectos ― y estoy conforme con eso. Lo que me importa es saber que esos proyectos beneficiarán a nuestros hijos y nietos en décadas por venir.

“Invertir en el futuro también significa mejorar nuestro sistema de escuelas públicas ― algo que la Ciudad había dejado de hacer. Cuando nuestra administración empezó, las tasas de graduación de secundaria habían estado estancadas en 50 por ciento durante 20 años. Piensen en eso: 20 años sin mejoras. Era un error inexcusable.

“Cuando el gobierno de la Ciudad no puede ver más allá de los intereses especiales, o más allá de la próxima elección, los niños sufren. Pero cuando el gobierno de la Ciudad mira al futuro ― e invierte en políticas y programas que priorizan a los estudiantes ― los niños triunfan. Y seguramente hemos visto eso durante los últimos 12 años.

“Hoy, no solo las tasas de graduación de secundaria están 40 por ciento más altas, sino que también lo están las tasas de alistamiento para la educación superior. Y ahora, 22 de las 35 mejores escuelas primarias e intermedias del estado se encuentran en los cinco condados. En el 2001, no teníamos ni una sola escuela en la 25 mejores del estado.

“También hemos invertido $25 mil millones para construir y modernizar instalaciones escolares, lo cual nos ha ayudado a añadir 126,000 pupitres y a dar a los padres y estudiantes más opciones de escuelas de la mejor calidad.

“Cuando se trata de la educación, la infraestructura y tantas cosas más, los niños de nuestra ciudad ― y los niños aún por nacer ― deben seguir siendo las voces más influyentes en los salones de nuestro gobierno.

“Hemos hecho lo mejor de nosotros para actuar como sus guardianes ― y protegerlos de aquellos que se interpondrían a ellos o hipotecarían su futuro. Y como resultado, creo que es justo decir que su futuro nunca ha sido más venturoso.

“Hay dos valores centrales más que siempre han definido lo mejor de la Ciudad de Nueva York. El primero es nuestra compasión.

“Fue un neoyorquino en la Casa Blanca ― Franklin Roosevelt ― quien desarrolló la primera red de seguridad social de la nación, y la creó a partir de hilos que fueron entretejidos inicialmente por dos grandes líderes de nuestra ciudad: el gobernador Al Smith y el senador Robert F. Wagner.

“Hoy, no hay ciudad en la nación con una red de seguridad social más fuerte que Nueva York ― y no hay ciudad que haya hecho más para combatir la pobreza que nosotros. Ese es un motivo por el que Nueva York ha sido la única ciudad grande en la nación que no experimentó un incremento en la pobreza desde el censo de 2000.

“La ciudad promedio vio un incremento de 36 por ciento en la pobreza. Nueva York no vio incremento alguno en la pobreza. Por supuesto, permanecer sin cambios no basta. Pero, al contradecir la tendencia, hemos ayudado a mantener a miles de familias fuera de la pobreza.

“Una forma en que hemos combatido la pobreza ha sido a través de nuestra Iniciativa para hombres jóvenes (Young Men’s Initiative, en inglés), la gestión más completa que ciudad alguna haya realizado para ayudar a aquellos que corren el mayor riesgo de descarrilarse: los hombres jóvenes negros y latinos.

“Y el trabajo que hemos hecho para reforma políticas de justicia juvenil está ayudando a dar a miles de chicos una oportunidad justa de quedarse en la escuela y permanecer alejados de problemas. Todos estos programas ― y muchos más ― siguen las mejores tradiciones de la Ciudad de Nueva York como un laboratorio para políticas sociales compasivas e innovadoras.

“Finalmente, y con igual importancia, la Ciudad de Nueva York muestra lo mejor de sí cuando valora ― y tiene el coraje de defender ― la salud y la seguridad públicas. En el siglo XIX, Nueva York fue la primera ciudad grande en crear una Junta de Salud para combatir las enfermedades. Y a principios del siglo XX nos convertimos en la primera ciudad grande en crear un laboratorio de salud pública.

“Nuestra administración ha mantenido esa tradición ― y la ha extendido hasta el siglo XXI. Desde la prohibición del fumar y las grasas hidrogenadas (o trans), la adopción de conteos de calorías y la lucha contra la obesidad, ninguna ciudad en el mundo ha hecho más por mejorar la salud pública que nosotros ― y la prueba está en el hecho de que hoy los neoyorquinos viven más tiempo y con vidas más sanas.

“De hecho, desde el 2001, la expectativa de vida en nuestra ciudad ha aumentado en casi tres años, superando por un gran margen al promedio nacional.

“Uno de los motivos para esos avances ha sido nuestro compromiso con la reducción de los crímenes violentos ― y la lucha contra las armas de fuego ilegales. Ninguna ciudad en el país ha hecho más para tomar medidas enérgicas contra las armas ilegales que nosotros ― y uno de los resultados es que los homicidios han descendido de forma mucho más marcada que en cualquier otro lugar en el país.

“En el país en general, los homicidios descendieron en 15 por ciento de 2001 a 2012. En la Ciudad de Nueva York descendieron en 38 por ciento. Y este año nos encaminamos a romper la marca de menos homicidios en la historia moderna de la ciudad.

“No solo estamos superando a la nación en la reducción de la delincuencia, también estamos superando a la nación en reducir el encarcelamiento. En todo Estados Unidos, los niveles de encarcelamiento han aumentado en 5 por ciento desde 2001. Aquí en nuestra ciudad, han descendido en 32 por ciento, lo cual significa que miles de personas más están permaneciendo fuera de las cárceles y en sus comunidades.

“Cuando asumí el cargo, ni siquiera mis partidarios pensaban que podríamos mejorar el impresionante historial del alcalde Giuliani en la lucha contra el crimen.

“Permítanme decirles lo que tuvo que decir la junta editorial del New York Post después de que fui elegido: ‘¿Seguirá siendo Nueva York una de las ciudades grandes más seguras en el país? No estamos optimistas’.

“Bien, yo estaba optimista entonces ― y sigo optimista ahora. La meta de cada alcalde es dejar a la ciudad más segura y más fuerte de lo que la encontró. Ciertamente, espero que la próxima administración ― y cada una que siga después ― logren esa misma meta, y ellos van a necesitar el apoyo de ustedes para hacerlo y el apoyo de nuestros 290,000 empleados.

“La buena noticia es que la fuerza laboral de nuestra Ciudad es mejor que nunca. Nuestra tasa de retención de empleados sería la envidia de cualquier firma del sector privado. En términos sencillos, el gobierno de la Ciudad de Nueva York es un lugar estupendo para trabajar.

“Nuestra capacidad de reclutamiento nunca ha sido mejor. Las solicitudes de empleo en casi todas las agencias de la ciudad están en niveles récord. La calidad de servicios rendidos a nuestros ciudadanos en prácticamente cada área se ha hecho conocida por todo el país y en todo el mundo.

“Y nuestra fuerza laboral también es compensada competitivamente con aumentos futuros para mantenerse al paso de la inflación, los cuales ya han sido financiados en nuestra propuesta de presupuesto equilibrado para los próximos 18 meses.

“Los valores que he mencionado esta mañana son ― creo ― valores que son una parte integral de nuestro ADN como neoyorquinos.

“En nuestro mejor momento, somos una ciudad que es definida por la libertad, la diversidad y la igualdad. Somos una ciudad que asegura oportunidad para todos. Somos una ciudad que promueve la innovación económica y la expresión artística.

“Somos una ciudad que invierte en el futuro, que adopta políticas sociales compasivas y efectivas, y protege la salud y seguridad de todos los neoyorquinos en todas las comunidades.

“Esa es la Nueva York que conozco y amo. Esa es la Nueva York que ustedes conocen y aman. Y es la Nueva York que hemos trabajado unidos para construir en los últimos 12 años.

“En las décadas siguientes, vendrán y saldrán alcaldes. Habrá momentos buenos y malos, triunfos y tragedias. Pero si recordamos siempre nuestros valores ― si los honramos y trabajamos para vivir a la altura de ellos, y los defendemos contra los ataques, si todos nos unimos y nos defendemos mutuamente, seguiremos siendo lo que somos hoy: La ciudad más grandiosa en el mundo.

“Eso es lo que espero de corazón. Ese es mi deseo para nuestro futuro. Y es lo que quiero, más que cualquier otra cosa, para mi pequeño nieto y todas las generaciones por venir.

“Gracias, y que Dios bendiga a nuestra gran ciudad”.

Marc La Vorgna

(212) 788-2958