En Discurso Central Pronunciado Ante La Conferencia Del Concejo De Fundaciones, El Alcalde Bloomberg Detalla Cómo El Gobierno Y La Filantropía Pueden Ayudarse Mutuamente Para Ayudar Mejor Al Pueblo En Tiempos Difíciles

May 6, 2009

A continuación se presenta el texto preparado para el discurso del alcalde Michael R. Bloomblerg en la conferencia anual del Concejo de Fundaciones "El lugar de la filantropía hoy y mañana", en Atlanta, Georgia. Por favor confirme con el discurso final.

“Gracias, Judith, y buenos días a todos.  Antes de empezar, quiero agradecer a Judith por el apoyo de la Fundación Rockefeller a tantas de las innovaciones que hemos traído al Gobierno de la Ciudad de Nueva York, y también por ayudarnos a fundar la coalición no partidista Building America’s Future.

“La coalición se concentra en necesidades no satisfechas de infraestructura en la nación.  He tenido el honor de dirigirla, junto al gobernador de Pensilvania, Ed Rendell, y mi doble en el cine: el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.

“Estoy feliz de estar aquí con ustedes para esta importante conferencia y para ayudar a celebrar un aniversario significativo para el Council on Foundations.  Aunque acaso otros estén brindando este año por el 60mo cumpleaños de los premios Emmy, o el disco de 45RPM, o George Foreman, me alegra unirme a las festividades de esta organización realmente histórica.  Yo cantaría, pero quiero que la entidad llegue a los 61 años.

“En realidad, este año estoy practicando para muchos cumpleaños en la Ciudad de Nueva York.  Estamos celebrando el centenario de dos veneradas instituciones: la NAACP y mi madre.

“Ambas siguen fuertes, muchas gracias.  La única diferencia es que no hablo por teléfono con la NAACP todos los días, y la NAACP no me pregunta si la gente me está tratando bien.

“Piensen en ello; hace probablemente unos 60 años que yo estaba sentado en la mesa del comedor, y le pregunté a mi padre por qué estaba escribiendo un cheque para la NAACP, y él dijo, ‘Porque la discriminación contra cualquier persona es una amenaza para todos’.

“Nunca olvidé esa conversación, y lo menciono porque la NAACP ofrece un poderoso recordatorio de por qué estamos aquí — porque creemos en la capacidad de la gente para cambiar y mejorar sus propias comunidades y países, y porque queremos respaldar a quienes están en las calles haciéndolo.

“Derechos civiles, pobreza, salud pública, seguridad pública, protección medioambiental, ciencias y medicina, artes y cultura — las necesidades son interminables, pero, por supuesto, los recursos son limitados, especialmente en estos días.

“Ahora mismo la calle está dura para todos.  Apostaría que la mayoría de las organizaciones de ustedes han tomado algunas decisiones muy difíciles en los últimos seis u ocho meses: recortes laborales, programas a los que se les ha retirado el financiamiento, subvenciones rechazadas.  No es fácil.

“En el Gobierno, el momento en que menos podemos costear el ayudar a la gente es cuando esta necesita más la ayuda — y eso también es válido para la filantropía.  Esta mañana, me gustaría hablar un poquito acerca de este reto que comparten la filantropía y el Gobierno — y qué podemos hacer para ayudarnos mutuamente.

“Cuando asumí la Alcaldía por primera vez, tres meses después del 11-S, la Ciudad estaba enfrentando un panorama económico similarmente terrible.  Sabíamos que, a fin de hacer algunas de las cosas que queríamos hacer, necesitaríamos recaudar dinero de fuentes privadas.

“Uno, no teníamos el dinero, y solo se puede aumentar los impuestos hasta un punto.  Y dos, en algunos casos, no podíamos justificar gastar dinero público en experimentos que podrían no funcionar.

“El ala caritativa de la Ciudad — el Fondo de la Alcaldía para la Promoción de la Ciudad de Nueva York — había sido creado hacía un poco menos de una década, y en su mayor parte había financiado desfiles, celebraciones de centenarios, y proyectos similares.  Inmediatamente después del 11-S, el Fondo sirvió un propósito muy útil como lugar donde las personas y entidades filantrópicas podían hacer donaciones para socorro y recuperación en nuestra ciudad.

“Pero en los últimos siete años, hemos convertido al Fondo en una de las más grandes y más diversificadas organizaciones de subvenciones en toda la Ciudad de Nueva York, y creemos que ha establecido un nuevo estándar en la forma como las ciudades pueden usar la filantropía para avanzar políticas públicas innovadoras.

“Desde el 2002, el Fondo ha recaudado más de $167 millones, y ahora tiene más de 70 programas y trabaja con 30 agencias de la Ciudad en áreas que van desde los servicios sociales hasta el arte público.

“Para citar solo unos cuantos ejemplos: En nuestra batalla contra la pobreza, el Fondo ha recaudado dinero del sector privado para Opportunity NYC, una iniciativa que incentiva a los pobres de la misma manera que incentivamos a otros, aunque en vez de usar deducciones fiscales, usamos pagos directos de dinero en efectivo.  El concepto es el mismo: Usted ofrece incentivos financieros para que la gente tome acciones que beneficiarán a la sociedad.

“Al usar ‘transferencias condicionales de efectivo’ (o CCTs, en inglés), estamos motivando a la gente a tomar decisiones que mejorarán su futuro: haciendo una cita con el médico para su hijo, aplicándose en sus estudios en la escuela, u optando por el entrenamiento que les conducirá a un empleo mejor pagado.

Opportunity NYC sigue el modelo de gestiones que han tenido éxito en México, Turquía, Brasil y otras naciones.  Queremos ver si este enfoque también funciona en centros urbanos de Estados Unidos.  Estamos evaluándolo rigurosamente.  ¿Es controversial?  Seguro.  ¿Pero cuál es la opción?  ¿Más de un estatus quo fallido?  Qué vergüenza para nosotros si no tenemos las agallas para probar nuevas ideas.

“El Fondo también ha respaldado una amplia variedad de otras iniciativas que están marcando una diferencia real, y permítanme solamente señalar algunas de ellas: Ha proveído espejuelos gratis a niños necesitados — una experiencia para transformar sus vidas.  Está financiando Million Trees NYC, un proyecto para incrementar drásticamente el tamaño del ‘bosque urbano’ de Nueva York — una experiencia para transformar la ciudad.  Provee apoyo crucial a nuestros innovadores ‘Centros de Justicia para Familias’, que han dado a miles de mujeres y niños, víctimas de la violencia doméstica, el respaldo que necesitan para reempezar sus vidas.

“[El Fondo] Recauda dinero del sector privado para el arte público que hace tan emocionante a nuestra ciudad, como el proyecto Cataratas de la Ciudad de Nueva York del verano pasado.  Su colaboración Fun Food, Smart Food con la organización Children’s Aid Society da a los alumnos de escuelas intermedias instrucción práctica en la cocina, e información valiosa acerca de la nutrición y la compra de alimentos.

“Otra colaboración con el Laurie M. Tisch Illumination Fund está llevando acceso muy necesitado a verduras frescas para miles de consumidores en comunidades de bajos ingresos.  Y SaveNYC insta a los neoyorquinos a abrir cuentas de ahorro con parte de sus cheques del Crédito Fiscal por Ingreso Devengado (EITC, en inglés) al igualar una porción de sus ahorros con dinero privado una vez que se han establecido las cuentas de ahorro, y no han sido tocadas por un año.

“El dinero privado está haciendo tantas cosas públicas estupendas, pero quizás lo más importante de todo es que está ayudándonos a transformar un disfuncional sistema de escuelas públicas, ¡y a empezar a dar a nuestros niños la educación de primera clase que ellos merecen!

“En Nueva York, el sistema escolar era un desorden disfuncional cuando me convertí en alcalde, y una generación de estudiantes pagó un precio terrible.  Esa es una de las razones principales por la que me postulé para alcalde — para tomar control de las escuelas y cambiar su rumbo.

“De acuerdo a casi todas las mediciones, hemos logrado un progreso enorme: las tasas de graduación han aumentado más de 20 por ciento, las calificaciones de las pruebas han aumentado más del 10 por ciento, y la brecha en las calificaciones de diversos grupos étnicos está finalmente desapareciendo.

“Lo hemos hecho inyectando responsabilidad al sistema e invirtiendo más dinero público.  Pero el dinero privado también ha sido de importancia crucial, especialmente al permitirnos establecer cientos de nuevas escuelas secundarias más pequeñas, las cuales han estado teniendo un desempeño excepcionalmente bueno.

“El Fondo para las Escuelas Públicas, como el Fondo de la Alcaldía, es una organización no lucrativa a la que dimos un gran impulso.  Ya ha recaudado más de $240 millones en dinero privado, con mucha ayuda de una excelente neoyorquina — Caroline Kennedy.

“Parte de ese dinero pasó a apoyar una Academia de Liderazgo experimental para entrenar y desarrollar la próxima generación de líderes de vanguardia en la reforma escolar, los directores de nuestras escuelas públicas.  Era una idea controversial y no era barata.  Entonces, para realizarla, no podíamos justificar que la Ciudad pagara la cuenta.

“Pero, porque recaudamos el dinero y porque pedimos a líderes de los sectores lucrativo y no lucrativo que prestaran sus conocimientos a la Academia de Liderazgo, al final esta tuvo éxito.  Y porque ha sido un éxito con dinero privado, ahora podemos utilizar dinero público para hacerla sustentable.

“Ese es un ejemplo excelente de una efectiva colaboración público-privada, y es el tipo de colaboración que instaría a todos los presentes a considerar.

“Todos ustedes son líderes cívicos.  Todos ustedes pueden ayudar a marcar enormes diferencias en sus ciudades y regiones.  Y si sus líderes locales no reconocen aún el poder de las colaboraciones público-privadas, este sería un buen momento para hablar con ellos, porque cada Gobierno está buscando financiación

“Mejor aún: véanme después de este acto; me alegraría señalarles cualquier número de excelentes proyectos en la Ciudad de Nueva York que podrían usar el apoyo de ustedes.

“Cuando hablamos sobre colaboraciones público-privadas, usualmente pensamos en entidades filantrópicas ayudando al gobierno.  Pero en la Ciudad de Nueva York, reconocemos que esas colaboraciones son calles de dos vías.  El Gobierno necesita que las entidades no lucrativas sean sus colaboradores para llevar el cambio en políticas.  Y las entidades no lucrativas también necesitan la colaboración del Gobierno, especialmente ahora.

“Así como el Gobierno de la Ciudad de Nueva York está intentando ayudar a los negocios a capear el temporal económico, también estamos tratando de ayudar a las entidades no lucrativas.  El Gobierno tiene un profundo interés en las dificultades que enfrentan las entidades sin afán de lucro, a medida que la recesión achica sus recursos financieros e incrementa la demanda de sus servicios cruciales y que con frecuencia sustentan vidas.

“Durante los últimos seis meses de aflicción económica, hemos escuchado muy cuidadosamente a nuestros colegas en el sector no lucrativo.  Hemos oído de aquellos que han perdido líneas de crédito bancario a pesar de historiales de pago perfectos, de aquellos cuyas dotaciones se han desplomado hasta 40 por ciento de su valor y, con demasiada frecuencia, hemos oído sobre las cartas de despido que se han entregado incluso a los más experimentados y valiosos miembros del personal.

“Estos asuntos también son de la mayor importancia para las filantrópicas que dependen de organizaciones sin fines de lucro para alcanzar sus metas.  El mes pasado, lanzamos una estrategia de tres partes para ayudar a las entidades no lucrativas en nuestra ciudad a superar estos tiempos financieros difíciles.

“Primero, estamos trabajando con entidades sin fines de lucro para elevar sus balances reduciendo sus costos indirectos.  Por años, las 4,000 organizaciones que tienen contratos con la Ciudad han comprado separadamente bienes y servicios.  Tiene que haber una mejor manera.

“De modo que actualmente estamos probando la compra conjunta de suministros por algunas de las organizaciones de servicios sociales, culturales y otras no lucrativas que son emblemáticas de la ciudad.  Si los resultados son tan buenos como prometen ser, en unos pocos meses abriremos esta compra en grupo a cada una de las 30,000 entidades sin fines de lucro en la ciudad.  Y vamos a seguir eso con programas de compras conjuntas para las adquisiciones de informática, y la compensación de los trabajadores y los seguros de discapacidades.

“Segundo, estamos haciendo a las agencias mismas de la Ciudad más eficientes y receptivas en el pago a las entidades no lucrativas por servicios prestados.  Con demasiada frecuencia, demasiadas organizaciones sin afán de lucro han sufrido financieramente porque la Ciudad no les ha pagado tan rápidamente como deberíamos.  Ya no más.

“Tercero, la Ciudad está ayudando a las entidades sin fines de lucro a compartir las mejores prácticas, y a enfrentar decisiones difíciles.  Este es un enorme desafío — y aunque el liderazgo debe venir de las entidades mismas, el Gobierno y las fundaciones que las financian deben impulsar tal innovación.

“Como parte de esta gestión, estamos pidiendo a voluntarios del sector privado que se unan a líderes de grupos no lucrativos para llevar un nuevo pensamiento para asumir los retos que enfrentan estas entidades.  De hecho, estamos aprovechando el poder de los voluntarios para ayudar a organizaciones no lucrativas en toda la ciudad, a través de una nueva e interesante iniciativa que llamamos NYC Service.

“La gente está hambrienta de tener la oportunidad para ayudar a solucionar problemas que son más grandes que sólo nuestras preocupaciones personales, y creo que eso es especialmente cierto en una recesión.  Diseñamos NYC Service con la ayuda de nuestros sectores no lucrativo y filantrópico, y es un vehículo para movilizar literalmente a millones de voluntarios y dirigir sus esfuerzos donde más se necesitan.

“Creo muy firmemente que una de las metas principales de la filantropía debería ser motivar a otros a servir y a dar.  Eso es justamente lo que hará NYC Service.  En su máxima expresión, la filantropía es inspiradora — como me enseñó mi padre.  Es emprendedora — como he aprendido a través de los años.  Y es impulsada por las necesidades y, cuando es posible, impulsada por la data.

“Soy un gran creyente en la sabiduría que aprendí en mi primer empleo en Wall Street: En Dios confiamos — todos los demás traigan data.  Es ese mantra el que me hizo notar dos asuntos que, como mostraba la data, eran dos de los problemas más letales y prevenibles del mundo: el tabaco y los accidentes automovilísticos.

“El tabaco es por sí solo la mayor causa de muertes prevenibles en todo el mundo, y es una amenaza especialmente creciente en las naciones en desarrollo.  Hoy, los países en desarrollo, que ya dan cuenta de 70 por ciento del consumo de cigarrillos, son el lugar donde las compañías tabaqueras están incrementando su mercadeo.

“Estas participan en una carrera para que la gente de allí se convierta en adicta antes de que los Gobiernos puedan responder.  A menos que respondamos, el resultado será mil millones de muertes prematuras — de cáncer, derrames, y enfermedades cardíacas — en este siglo.  Esto sería una calamidad de salud pública de la primera magnitud.

“Pero no hay nada inevitable en que se hagan realidad.  Puede ser prevenida — si los Gobiernos de todo el mundo actúan ahora para evitarla.  Por ello, mi fundación, en colaboración con la Fundación Bill y Melinda Gates, ha invertido $500 millones en una Iniciativa mundial para Reducir el Uso del Tabaco.

“Ahora estamos conduciendo una encuesta global sobre el tabaco a fin de determinar cuáles gobiernos están promulgando políticas básicas que pueden salvar vidas.

“Estamos llevando el mismo enfoque basado en mediciones a la seguridad del tránsito.  Los accidentes de automóvil, que matan a más de un millón de personas y hieren de 20 a 50 millones de personas en todo el mundo, están aumentando en ciudades crecientes y recién motorizadas.

“A menos que demos pasos vigorosos ahora, se espera que esta se convierta en la octava causa principal de muertes internacionalmente para el año 2030.  Pero, de nuevo, no hay nada inevitable acerca de que eso llegue a ocurrir.  Y por ello hemos financiado programas piloto en México y Vietnam.  Estos tienen el objetivo de reducir las muertes de tránsito mediante la aprobación y aplicación de leyes que hagan obligatorio el uso de cinturones de seguridad y cascos para motociclistas, y prohibiendo que se maneje en estado de ebriedad.  Hasta ahora los resultados son muy alentadores.

“Antes de convertirme en alcalde, concentré mi filantropía en ciudades donde nuestra compañía hacía negocios.  Teníamos oficinas en todo el mundo, y creo que eso ayudó a dirigir mi interés hacia problemas globales de salud.  Pero la salud pública es apenas un área donde he enfocado mi filantropía.  También soy un gran creyente en el apoyo de las artes y la cultura, la educación, el medio ambiente, la investigación médica, las organizaciones de servicios sociales y otras áreas en las que se que muchos de ustedes también están activos.

“Juntos, tenemos una increíble oportunidad de marcar una diferencia en este mundo — y ese es un gran regalo.  Yo amé cada minuto de mi trabajo en Wall Street — justo hasta el día en que fui despedido.  Y amé aun más cada minuto en mi empresa.

“Sin embargo, no hay nada como el servicio público, y no hay nada como conseguir una oportunidad de ver cómo tu trabajo puede marcar una diferencia para un niño, o un padre de familia, o toda una comunidad — o incluso una ciudad y un país.

“A pesar de lo que leemos en los periódicos y lo que oímos en las noticias, vamos a superar esta recesión económica global.  Cualesquiera que sean las dificultades que enfrentamos a corto plazo, se que al final estaremos bien.

“Este es aún el país más estupendo del mundo — y el país más generoso.  Hoy, es posible que tengamos problemas.  Hoy, es posible que luchemos para mantenernos avanzando.  Pero, como estamos aquí en Atlanta, recordemos las palabras de otra gran optimista y celebridad local, Scarlett O'Hara, quien dijo, ‘Mañana será otro día’.

“Los expertos pueden predecir lo peor.  Pero francamente, mis queridos, a mí me importa un bledo.  Gracias por recibirme”.

Stu Loeser

(212) 788-2958