El Alcalde Bloomberg Pronuncia Discurso En Conferencia 2007 Del Partido Conservador

September 30, 2007

A continuaciĆ³n se presenta el texto del discurso preparado del alcalde Bloomberg. Por favor confirme con el discurso final.

“Gracias, gobernador Schwarzenegger, y buenas tardes.  Cuando Arnold tuvo que cancelar sus planes para estar con ustedes en persona, David Cameron quería encontrar otra estrella internacional toscamente apuesta y carismática. Así que, obviamente yo fui la próxima persona que llamaron.

“Permítanme empezar agradeciéndoles por recibirme aquí en Blackpool y en este extraordinario salón.  Cuando le dije a mis dos hijas — quienes tienen pasaportes británicos — que venía a hablar acá, ellas dijeron ‘No trates de ser ingenioso o listo, papá.  Sólo sé tu mismo’. (Las hijas siempre saben cómo decir las cosas.)

“Sin embargo, al prepararme para este discurso, mi mayor dilema no era qué decir, sino qué vestir.  Como pueden ver, me puse un traje azul conservador (bastante apropiado).  Y decidí dejar mi traje rosado para si alguna vez me invitan al #10.

“En mis palabras de hoy, trataré de seguir el consejo de otro primer ministro, Winston Churchill.  (Ustedes no pensaban que un estadounidense iba a venir aquí sin citar a Churchill, ¿no?) El dijo ‘La mente no puede absorber más de lo que pueda aguantar el asiento’.  De modo que, en interés de la brevedad, permítanme hablar inmediatamente acerca del tema más controversial en el escenario mundial de hoy: Yo también estoy muy decepcionado de que el Club de Fútbol Chelsea despidiera a su mánager.

“A través de los años, he pasado bastante tiempo en el Reino Unido — tengo una casa en Londres y mi compañía tiene oficinas ahí — y por lo tanto es un honor especial para mí el ser invitado aquí y ser un producto de la ‘relación especial’ que existe entre los Estados Unidos y el Reino Unido, que tienen tanto en común que compartir.

“Compartimos un idioma. (Perdónennos por destrozarlo.) Compartimos una historia. (Perdónennos por el 1776 y nosotros les perdonaremos el 1812.)  Compartimos una herencia — es imposible imaginar a Estados Unidos, y especialmente a Nueva York, sin los ingleses, escoceses e irlandeses.  También compartimos un compromiso con la libertad, la democracia y los derechos humanos — y, por supuesto, compartimos a Posh y a Becks.

“Ahora, yo no soy un experto en la administración de un país — tengo mis manos llenas administrando una ciudad.  Pero Nueva York, como Londres, no es una ciudad cualquiera.  Con 8.2 millones de habitantes, somos casi dos veces más grandes que Irlanda, e igualamos el tamaño de Escocia y Gales combinados.  Los retos que enfrentamos en Nueva York son casi iguales a los que ustedes enfrentan en el Reino Unido — solo que a una escala diferente.  Y hoy quiero hablar de algunos de esos retos comunes y cómo los gobiernos de cualquier tamaño pueden enfrentarlos.

“Cuando me juramenté en la escalinata de City Hall hace cinco años y medio, podía ver el humo que todavía emanaba del lugar del World Trade Center, a solo unas cuadras de distancia.  Habían pasado tres meses tras los ataques del 11 de Septiembre, y, en ese momento, la Ciudad de Nueva York había perdido 100,000 empleos, la economía municipal había caído en la recesión, la tasa de desempleo en nuestra ciudad había crecido a 8.2%, y enfrentábamos un déficit récord de $5 mil millones en el presupuesto de la Ciudad.  Había una gran incertidumbre sobre el futuro — una gran preocupación de que, aunque las cosas estaban tan malas, todavía no sucedía lo peor.

“En su lugar, hoy el desempleo ha descendido a su nivel anual récord — 4.9%. Hemos producido un superávit récord en el presupuesto de $5 mil millones, y las tres mayores agencias de calificar bonos han dado a la ciudad una calificación ‘doble A’, la más alta en la historia.  A la vez, hemos elevado las tasas de graduación de secundaria en 20%, recortado el crimen en más de 25%, y hecho a las calles más limpias de lo que han estado en más de 30 años.  Debido a este cambio, este año nos visitarán un récord de 46 millones de turistas, y se erigirán construcciones nuevas por un valor récord de $21 mil millones.

“Por supuesto, no estoy aquí para alardear.  Como saben, los neoyorquinos tenemos fama de modestos y tímidos.  Pero sí quiero decirles que nuestro éxito no ocurrió por accidente o sentándonos a esperar que fuerzas globales — o el Gobierno de los Estados Unidos — nos levantara.  Ocurrió porque desarrollamos estrategias de inversión apoyadas en dos principios básicos de manejo económico de parte del Gobierno: Primero, el gobierno tiene un rol que jugar creando las condiciones para que los mercados funcionen, y para que se arraigue el nuevo crecimiento económico a corto y largo plazo.  Pero este rol se refiere a la creación de condiciones no al reemplazo del sector privado.  Los gobiernos pocas veces son innovadores, y son notablemente malos en cuanto a invertir para el futuro, y se inclinan ante más molinos de viento en cada ciclo de elecciones de lo que Don Quijote jamás hubiese pensado.

“Y segundo, el Gobierno tiene una responsabilidad de pagar en su propia manera, y no enviar la cuenta a la próxima generación.  Cada beneficio y servicio provee un costo invariablemente mayor de lo que primero se estimó y raras veces revelado.  Nosotros tenemos un dicho: ‘No hay un almuerzo gratis’.  Si quieres más, bien, pero esto vendrá del bolsillo de alguien u otro programa.  Lamentablemente, los funcionarios electos, cuando se enfrentan con la necesidad de decidir, siempre (o casi siempre) eligen ambas.  ¡Y el ‘bolsillo de alguien’ que mencioné nunca es el de ellos!

“De acuerdo a mi experiencia, estos dos principios de manejo económico gubernamental requieren un enfoque de cuatro partes: Primero mejorar la calidad de vida que los residentes y visitantes disfrutan.  Segundo, seguir principios de responsabilidad fiscal. Tercero, invertir en proyectos que desatarán e incentivarán la inversión del sector privado — y eso impulsará y a la vez diversificará la economía.  Y cuarto, proporcionar un liderazgo fuerte que se base en la resolución independiente de problemas, no la política partidarista, y que no tema afrontar los problemas más difíciles.

“Hoy, me gustaría abordar cada una de estas ideas brevemente, ya que creo que, mientras más gobiernos de todo el mundo adopten este enfoque a la administración económica, más fuertes serán sus economías, y más sano será nuestro mercado global.

“Primero, la calidad de vida es la variable más fundamental que los gobiernos tienen la capacidad de controlar — y es un elemento crucial del éxito económico.  Nueva York y Londres siguen siendo capitales globales en gran parte porque ninguna otra ciudad ofrece tanto: Una increíble diversidad en cocina y cultura, música y museos, parques y bares, moda y cine, religión y filosofías — cualquier y todas las cosas, tenemos la mayor cantidad y lo mejor de ellas.

“Pero no podemos dar estas ventajas por descontado — especialmente no cuando ciudades de todo el mundo están trabajando duro para ofrecer los mismos tipos de opciones.  Por ejemplo, para permanecer adelante, en Nueva York hemos estado ampliando parques públicos y saneando litorales, y hemos incrementado drásticamente nuestra inversión en artes e instituciones culturales.  A la vez, hemos estado trabajando para hallar soluciones a problemas básicos de la sociedad, especialmente el congestionamiento del tránsito, las calles sucias, un transporte público insuficiente y — sobre todo — el crimen y la pobreza.

“Se que los residentes del Reino Unido están muy alarmados por el crimen en las calles y los jóvenes fuera de control.  Combatir el crimen es como luchar contra una enfermedad: En Nueva York hemos aprendido lo que funciona y lo que no — y, donde quiera que usted viva, la única pregunta que hay que preguntarse si se quiere reducir el crimen es si su gobierno y usted están deseosos de tomar la medicina y pagar el precio.  Recortar el crimen es tan esencial porque el costo del fracaso se sentirá no solo en las calles, sino en nuestra economía — como aprendieron los neoyorquinos de forma difícil a partir de los años ‘70.

“Hoy, Nueva York es la ciudad grande más segura en los Estados Unidos — y no nos disculpamos por ser duros con el crimen.  Hemos desarrollado nuevas e innovadoras prácticas y tecnologías, e insistido en la rendición de cuentas, desde el tope a la sima.  En los últimos seis años hemos reducido el crimen a un récord de 40 años usando data para asignar recursos donde los problemas están — no donde están los votos.

“Y combatir el crimen no es barato, pero no hay sustituto para las botas en la tierra.  En Nueva York, pagamos $5,500 millones anuales para los 55,000 empleados del Departamento de Policía  (NYPD, en inglés), incluyendo 37,000 oficiales uniformados.  También hemos trabajado para diversificar las etnias en el NYPD, ya que una fuerza policial efectiva debe reflejar a la comunidad a la que sirve.

“Por supuesto, proveer seguridad y tranquilidad es más difícil que nunca debido al terrorismo.  La amenaza es constante — y, de acuerdo a la mejor inteligencia, se está intensificando.  En Nueva York hemos asignado 1,000 miembros del NYPD a labores de contraterrorismo e inteligencia, y algunos de ellos están destacados en objetivos de terror en ultramar, incluyendo, por supuesto, a Londres.  Sus esfuerzos han desbaratado numerosas tramas en los últimos seis años, incluso una para volar una estación del tren metropolitano en el Midtown de la Ciudad de Nueva York.

“El contraterrorismo es, lo primero y más importante, un asunto de seguridad nacional, pero también un asunto económico.  Los ‘problemas’ en Irlanda del Norte mostraron cómo años de ataques terroristas — de ambos bandos — llevaron a una des-inversión económica mayor.  Y ahora, el tremendo resurgimiento que está ocurriendo allí es prueba de cuánto está el crecimiento económico relacionado a la paz y seguridad — y eso es verdad en cualquier lugar del mundo.

“El segundo elemento en una estrategia exitosa de desarrollo económico podría ser el más básico — y el más escaso: la prudencia fiscal.  No soy un experto en política británica, pero me parece que el partido Conservado en el Reino Unido es mucho más fiscalmente conservador que muchos políticos estadounidenses que se llaman a sí mismo conservadores.  Demasiados de ellos quieren correr con enormes déficits y esperan que algún día, de alguna manera, alguien más pague por ello.  Eso no es conservadurismo — eso es alquimia, o, si lo prefieren, locura.   Me alegra ver que el partido de ustedes ha rechazado ese enfoque.

“Ser un conservador fiscal no se trata de recortar programas que ayudan a los pobres o mejorar el cuidado de salud, o asegurar una red de seguridad social.  Se trata de insistir en que los servicios se provean eficientemente, lleguen solo a la gente que los necesita y logren los resultados deseados.  Los conservadores fiscales también tenemos corazones, pero también debemos insistir en usar nuestros cerebros, y eso significa exigir resultados y hacer que el gobierno rinda cuentas por producirlos.

“Para mí, el conservadurismo fiscal significa balancear presupuestos — no correr con déficits que la próxima generación no pueda costear.  Esto significa mejorar la eficiencia de la prestación de servicios, encontrando formas innovadoras de hacer más con menos.  Significa recortar impuestos cuando sea posible y prudente hacerlo, elevándolos en general solo cuando sea necesario balancear el presupuesto, y solo en combinación con recortes en los gastos.  Significa que, cuando se corre con un superávit, debe ahorrarse; no se debe despilfarrar.  Y, lo más importante, ser un conservador fiscal significa prepararse para los inevitables descensos económicos — y, según todas las indicaciones, se nos aproxima uno.

“La debacle del banco Northern Rock es la evidencia más reciente de la confusión de los mercados financieros.  Hemos oído mucho sobre como esta confusión fue causada por la caída del mercado de hipotecas de tasa no-preferencial (o ‘subprime’ en inglés), y eso es cierto, pero solo hasta un punto.  La verdad es que esta no es una crisis hipotecaria; es una crisis de confianza, y todos estamos en ella juntos.  La crisis está siendo motivada por expectativas racionales de una contracción crediticia que empeora — una profecía que impulsa su propio cumplimiento.

“En Estados Unidos, hemos visto un aumento en el desempleo y ejecuciones de hipotecas, y un descenso en la construcción de viviendas, a pesar de que la construcción no ha disminuido en Nueva York — todavía.  Sé que las cosas en el Reino Unido no son tan diferentes.  Pero la vivienda es solo una industria.  En todo el mundo económico, las compañías están ajustándose los cinturones — menos contrataciones, inversiones, producción.  No sabemos si el descenso será un chapuzón o un clavado, pero sí sabemos que los gobiernos no pueden detener el ciclo comercial.  Ese experimento se llamó comunismo, y fracasó tristemente.  Lo que los gobiernos pueden hacer es no permitir que una mala situación se convierta en crisis.  Y eso se logra ahorrando para el futuro, no hipotecándolo, dando a la gente la certeza de que su gobierno ayudará en una crisis, pero que ellos son responsables de proveer día a día para su propio futuro.

“En Nueva York, no solo ahorramos excedentes para años futuros, y pagamos deudas futuras, sino que además hemos depositado $2.5 mil millones de nuestro superávit en un fondo de inversiones para pagar el cuidado de salud de futuros jubilados.  Cuando el Gobierno excluye el ahorrar para el futuro, hace el próximo descenso fiscal más difícil de manejar, ya que significa que los recortes de gastos serán más profundos, lo cual afecta la calidad de vida, y eso afecta la competencia, y eso afecta la capacidad de salir de la recesión.  El corazón del conservadurismo fiscal es la idea de que el gobierno debe hacer que el próximo descenso sea más fácil de manejar preparándose para ello.

“El conservadurismo fiscal también significa no jugárselo todo a una carta — lo que nos lleva al tercer elemento de nuestra estrategia: realizar inversiones que desaten e incentiven la actividad del sector privado, y eso diversificará la economía. Esto pude significar el invertir en nueva infraestructura de transporte o energía, u ofrecer financiación de bonos sin interés, u otorgar ciertas ventajas de impuestos.  Estas y otras estrategias han permitido a Nueva York incrementar nuestras industrias de cine, televisión, biociencias, y nuestra industria de turismo.  Londres y Nueva York han dependido de los servicios financieros para ingresos fiscales, pero, diversificando la economía, el gobierno puede ampliar la base fiscal — lo cual no solo crea empleos, sino que también provee un poco más de protección en un mercado bajista.

“Londres y Nueva York comparten otro reto mayor: nuestras crecientes poblaciones han significado que la demanda por vivienda haya ventajando al suministro. Esto es un problema de logros — como lo es el tráfico — pero aun son problemas que debemos de tratar. Para estimular el suministro de vivienda en Nueva York, hemos trabajado para crear las condiciones que atraerían a más promotores inmobiliarios al mercado.  Esto ha significado la eliminación de viejas regulaciones de zonificación que impidieron la construcción de viviendas, formulando colaboraciones público-privadas que producen viviendas asequibles y a precio de mercado, y ampliando los parques públicos que atraen residentes.

“Ya sea el mercado de la vivienda, el de espacios comerciales y de oficinas, o el mercado para industrias específicas, el rol del gobierno no es de ordenar, sino de catalizar — no controlar el desarrollo, sino crear las condiciones que permitirán que este ocurra.

Por ejemplo, construyendo una nueva extensión del subway en la última frontera de Manhattan — la antigua área industrial en el lado oeste de Midtown — crearemos el distrito comercial que necesitamos para mantener el crecimiento de nuestra economía por muchas décadas.  Si este plan les suena familiar, debería serlo.

“Al desarrollarla, estudiamos la experiencia de Canary Wharf, que nunca habría revivido sin las inversiones hechas por los gobiernos de Lady Thatcher y John Major — incluyendo la tan demorada línea Jubilee.  Sin la extensión de la vía, Canary Wharf todavía estaría en bancarrota y los empleos que ahora están ahí estarían dispersados en todo el mundo.  Y, para destacar el enlace entre el desarrollo económico y las atracciones culturales, no existe mejor ejemplo que el Tate Modern — que he tenido el orgullo de apoyar.  Piensen en los miles de turistas que han visitado Londres solo por este museo, y las libras [esterlinas] que han dejado atrás.

“Realizar inversiones de largo plazo que no funcionan durante un ciclo nuevo o un ciclo de elecciones requiere liderazgo y visión sólidos, y esa es la cuarta y última pieza del rompecabezas.  Creo que un liderazgo sólido se centra en la solución del problema independiente.  Eso no es un eslogan contagioso de campaña, y no nace de una encuesta, grupo de enfoque o un comité de expertos — solo de mi propia experiencia en el mundo real.

“Trabajé en Wall Street durante 15 años y después empecé una compañía que dirigí por 20 años.  Tuve suerte: No solo estuve en la primera fila observando el desarrollo de la nueva economía, sino que mi compañía ayudó a impulsarla.

“Como alcalde, he trabajado para crear una nueva clase de gobierno modelo construido alrededor de las exigencias de la nueva economía — uno que elimina en general las ideologías, que rechaza la política por votos y cálculos políticos a favor de las decisiones basadas en hechos, propone soluciones a largo plazo que — a pesar de que a menudo son difíciles y a veces no son populares — benefician a la sociedad.  Y eso siempre hace que el Gobierno se responsabilice por producir resultados reales.

“En Nueva York, este enfoque nos ha permitido atravesar los campos minados de la política que otros se niegan a acercarse — aun cuando su pasividad conllevó a un costo terrible en términos humanos y económicos.  El mejor ejemplo de esto es la educación — un asunto que sé es muy importante aquí, y que es esencial para la competitividad a largo plazo.

“Cuando asumí el poder, nuestro sistema escolar era una vergüenza disfuncional — sin embargo, como el alcalde no controlaba el sistema, nunca se cambió nada.  Convencimos al estado de que nos diera control local — y creo que esta es un área en la que ustedes encontrarán un amplio consenso de ‘devolución’ — y empezamos a hacer preguntas básicas que otros no se habían atrevido a murmurar:

“¿Por qué no se puede hacer a los estudiantes rendir cuentas por su rendimiento?  ¿Por qué no podemos pagar a nuestros maestros más si ellos aumentan los logros estudiantiles?  ¿Por qué no se pueden construir escuelas más rápidas y más baratas?  ¿Por qué los padres no pueden tener más opciones de escuelas?

“Si el Reino Unido se parece en algo a los Estados Unidos, al hacer estas preguntas, ustedes escucharán excusas de los políticos establecidos.  No las acepten. En Nueva York estamos realizando todos estos cambios y más — y como resultado, las calificaciones de pruebas han aumentado de 10 a 20 puntos y las tasas de graduación han aumentado un 20 por ciento.

“Por lo que he observado, el Partido Conservador ha acogido este enfoque independiente para la resolución de problemas, especialmente cuando se trata de vuestra ambiciosa agenda ‘verde’ basada en el mercado para combatir el calentamiento global.  En lugar de esperar que China e India actúen, ustedes se han comprometido a tomar acción por sí mismos — tal como debería hacer cualquier gobierno, y como lo estamos haciendo en Nueva York.

“A principios de año, fijamos una meta para reducir las emisiones de carbono en 30% para el año 2030 — y, al igual que ustedes, nos hemos comprometido a tomar decisiones difíciles que nos permitirán realizar hoy progreso real — no mañana o en 10 años.  No es fácil proponer nuevas ideas controversiales, pero no olviden: Nadie empujó a este partido a acoger posiciones menos populares que Sir Winston Churchill — y gracias a Dios que lo hizo.

“‘El coraje’, dijo Churchill, ‘es con razón estimado como la primera de las cualidades humanas, ya que es la cualidad que garantiza las otras’.  (Ustedes no pensaron que un estadounidense iba a venir aquí y no citar Churchill al menos dos veces, ¿o sí?)

“Los cuatro pasos que acabo de esbozar no satisfarán a los ideólogos que desean que el Gobierno simplemente se quite del camino… o que le eche dinero a los problemas.  Pero, por mi experiencia, la nueva economía ha dejado obsoletas a las viejas ortodoxias de la izquierda y la derecha — y elevado los riesgos para los líderes gubernamentales.  Porque la realidad es que los gobiernos pueden jugar una rol clave estimulando el crecimiento económico — y, para sobrevivir en la economía global, deben hacerlo.

“En Nueva York, la incertidumbre económica que nuestros dos países enfrentan hoy está empezando a sentirse similar al descenso económico que experimentamos hace seis años — pero esta vez, los riesgos son más elevados, porque más gente tienen más deudas, y nuestros gobiernos por igual.  Es hora de poner nuestras casas en orden, ya que el sol está saliendo en nuestra bacanal de préstamos, y pretender otra cosa solo hará que la recuperación sea más lenta y dolorosa.

“En los próximos meses, creo que en nuestros dos países, los votantes buscarán ver cuál candidato ofrecerá un enfoque que sea razonable, responsable, práctico, ético y alcanzable — y en quien confiarán que proporcione resultados.  Creo que ese es el camino al progreso…  El camino que puede llevar a nuestros países a más éxito en este nuevo siglo del que hemos logrado en los dos últimos siglos juntos.

“Viajen con confianza y sepan que no estarán solos — no solo porque Estados Unidos estará con ustedes, sino porque millones de votantes seguramente los seguirán.

“Buena suerte, y que Dios los bendiga”.

John Gallagher

(212) 788-2958